Por fin después de más de 3 meses en dique seco sin poder sacar el kayak por una razón u otra, el Cantábrico nos dio una tregua y pudimos hacernos a la mar en dos ocasiones.
La primera hace dos fines de semana, mañana muy muy fria, a eso de las 8 nos juntamos Juan, Forniechos, Rober (kastaneo) y dos nuevos compañeros conocidos de Roberto (disculpad que no recuerde bien los nombres, soy un desastre para eso), en la playa del Arbeyal, en mi caso para estrenar el año.
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| foto de archivo |
La jornada no dio para mucho, a pesar del resguardo del Musel el oleaje hacia muy incomodo remar, el viento y el frío no ayudaban tampoco. No hay mucho que contar, me olvide de cargar la cámara de vídeo y no hice ninguna foto tampoco, aparte de algunas picadas de pequeñas xardas (caballas), poca actividad. Para colmo el compañero Forniechos se dió un remojón al intentar bajarse del kayak. Por lo menos pudimos salir y quitar las telarañas del kayak que no es poco.
La segunda salida fue el fin de semana pasado, embarcamos desde Perlora para dar una pasada costera caceando por la zona del Tranqueru y la playa de Xivares a primera hora para tentar las lubinas para después ponernos a fondo en el arenal.
Tardamos un poco en salir y perdimos el mejor momento del cambio de luz, a pesar de todo sacamos dos piezas, podéis ver la picada en el siguiente vídeo.
Se trataba de una valiente furagaña (alevin de lubina) que se prendió del Navarone que tenia montado, es la primera que saco desde el kayak. Un minuto después Rober cobraba otra pequeña (después de haberse cachondeado de la mía jejeje) que se prendió de un sea bass hunter. Por supuesto las dos se fueron por donde vinieron. Intenté otra pasada sin éxito mientras el resto de compañeros buscaban fondo para cambiar de aparejos.
Después de un buen rato con los cebos en el agua y sin sentir picada la cosa pintaba mal, únicamente Rober cosiguió clavar una pica o aligote que no supimos muy bien si era una u otra porque se le soltó cuando iba a echarle mano...
La sonda marcaba de vez en cuando pequeños bancos de peces a medias aguas que resultaron ser xardas, Roberto consiguió sacar alguna lanzando un jig con unas plumillas.
A la desesperada nos acercamos ala rocas aunque fuera para sentir alguna picada y gastar el cebo, pero ni con esas, yo tuve una única picada que me sirvió para librar el cero, con la mandiata (maragota, botona, farragueta...) de la foto, estaba gordísima, peso 700 g.
Las dos primeras horas de la mañana estuvimos bastante incómodos con mucha corriente, viento y oleaje pero el tiempo cambió radicalmente quedándose el mar y el viento y por suerte pudimos calentarnos un poco con el sol que acompaño hasta el final de la jornada.
Jornadas pobres en lo que a pesca se refiere, estos primeros meses del año suelen ser los peores para nosotros pero solo por el paseo y las vistas merece la pena. Como siempre lo mejor la compañía, poco a poco se van sumando nuevos compañeros, buena noticia para este deporte.